viernes, 3 de octubre de 2014

ADOLECENTES SIN RUMBO

Vemos cada vez con mayor preocupación, lo que le cuesta a los jóvenes latinoamericanos, dejar atrás la adolescencia y asumir en su juventud con una postura madura, adulta y plena de la vida. Aún más dentro de las iglesias. Esto nos lleva a repensar nuestros ministerios, a enfocarse desde otro ámbito en nuestra tarea pastoral y dar respuesta a las necesidades de gran parte de los jóvenes, que llegan al final de su adolescencia sin encontrar un rumbo para sus vidas.

A pesar de ser una generación con GPS, de estar a la vanguardia de las redes sociales y de la sociedad de la información; todo eso no alcanza, para que encuentren su rumbo. La falta de rumbos tiene que ver con una generación de Jóvenes sin pasión.

La palabra pasión proviene del latín: passio. Del verbo patio (padecer, sufrir, tolerar). Esto es lo contrario a la acción, no habla de un estado pasivo, sino que tiene su raíz en pei que significa sufrimiento. Entonces: sufrir, ser paciente y desear algo tienen puntos en común. Muchos jóvenes no quieren esperar, no quieren sufrir, todo tiene que ser ya y no se “apasionan” por nada.

REFLEXIONEMOS SOBRE ALGUNAS CAUSAS…

Esta generación es parte de la cultura del “Llame ya!”. Han sido altamente influidos por todo un contexto social en donde todo se consigue de inmediato y con el menor esfuerzo posible. Todo lo quiere conseguir ahora. Son capaces de cualquier cosa con tal de tenerlo. Y cuando lo logran quieren otra. Están muy lejos de aprender aquello que Pablo describe como “he aprendido a estar contento con lo que tengo” (Filipenses 4:11 NTV). La sociedad de consumo los lleva a enfocarse en querer tener.

Los referentes adultos que se presentan, tampoco ayudan en este conflicto. Padres, líderes, pastores, profesores, etc. se muestran muchas veces atrapados en esta red. Los modelos adultos que los medios presentan, descalifican en forma determinante la figura del adulto para los adolescentes y jóvenes. Basta con echarle una mirada a muchas de las publicidades sobre tecnología. Esta descalificación recae sobre todo en el papel que nos toca desempeñar como padres. Y sino, pensemos en el modelo de familia que por excelencia promueven los medios desde hace más de dos décadas en nuestra pantalla chica: Los Simpson. Nos divertimos y disfrutamos cada capítulo, pero allí hay una figura de padre desgastada, cuestionada, burlada que no ejerce ningún tipo de autoridad, ni de referencia para sus hijos. Pero sin llegar a ese extremo (en el que sin duda no queremos vernos identificados) también nuestros jóvenes tienen padres ausentes, padres que viven para trabajar, para servir al consumo, sin estar plenos. Por eso no hay apuro con ser mayor. Deben entonces, encontrar en sus líderes, modelos de adultos responsables, maduros, que los desafíen a vivir una vida adulta plena.

Otra de las causas, que aleja a estos jóvenes de la posibilidad de construir un rumbo, es que son cyber-dependientes. Sus comunicaciones, sus relaciones, sus amistades, sus estudios, tareas y aún sus trabajos dependen de su universo virtual. La cantidad de “universos virtuales” va en contra de una construcción real y propia. Para poder encontrarse y relacionarse con otros necesitan estar siempre acompañados por auxiliares: el chat, el DJ, el Facebook, el after office, son los que dan sustento a sus relaciones. Les cuesta tener una iniciativa propia, por eso encontramos una epidemia de solos y solas en esta generación, con grandes dificultades para formar pareja. No están dispuestos a dejar la individualidad y a pagar el precio de una construcción conjunta, postergando sus intereses individuales.

CÓMO AYUDARLOS…

Como adultos (seamos padres, líderes, referentes o pastores) necesitamos ayudarlos a construir un umbral de frustración más bajo, que puedan reconocer que hay cosas que no se pueden alcanzar o que no se pueden en forma instantánea. No debemos generar el facilismo, porque nos resulta cómodo, atractivo o nos da una mayor popularidad. Tampoco salir a responder frente a cada frustración, tratando de evitarlas o hacerla más fácil. Cuando El Principito (extraordinario personaje de Saint Exupéri) está por abandonar su planeta para salir de viaje, le preocupa su rosa. Su única compañía en ese lugar. Sólo él se ocupaba de todo. Así que coloca una gran campana de cristal para que esté protegida. La Rosa se rehúsa. Preocupado el Principito manifiesta: ¿Quién te va cuidar del frío de la noche; de las bestias? Y enumera una larga lista de peligros… La Rosa resignada responde: “Debo soportar las orugas, si quiero conocer las mariposas”.
Debemos generar en nuestros jóvenes, sentido de responsabilidad y para eso es importante delegar desde temprana edad, pequeñas tareas, aún con el riesgo que no salgan del todo bien, pero que deban comprometerse con su accionar.

También es importante generar espacios de participación y decisión, en donde sean escuchados, sus aportes sean valorados y puedan ir desarrollando su capacidad de decidir, elegir y asumir la responsabilidad y las consecuencias de sus decisiones.

Encontrarle rumbo a la vida, es parte de la madurez, de ser reconocido como adulto. Abandonar el nido materno, en busca de la libertad implicar un gran proceso. Tener la madurez para hacerse cargo de esa libertad, no es algo que se construye de un día para el otro. Al pueblo de Israel le llevó mucho tiempo. La gente que abandonó Egipto buscando ser libres, pasaron noventa días viendo los milagros que Dios hizo en el desierto, sin embargo no fue suficiente. Siguieron mirando hacia atrás, añorando aquellas cosas que tuvieron en Egipto y no pudieron mirar para adelante porque vieron a los moradores de la tierra prometida como gigantes. Quedaron a mitad de camino. Se rebelaron contra Egipto en busca de la libertad y después se rebelaron contra Dios para no pagar el precio de la libertad.

Entrar en la madurez de la tierra prometida, implica asumir el costo de la libertad. Los jóvenes necesitan rebelarse a los padres, al sistema, al consumo, a la mediocridad, a las estructuras. Debemos alentarlos a qué puedan hacerlo, pero invitarlos a cambiar una letra. Un B por una V. Entonces que puedan ReVelarse, descubriéndose a uno mismo, encontrar su identidad en Cristo y sobre ese fundamento que empiecen a despegar sobre la mediocridad que les ofrece el sistema y descubrir que la idea de Dios es que crezcan, que maduren, que tengan una vida plena.

BENDICIONES

jueves, 2 de octubre de 2014

¿Eres impulsivo o reactivo?

Probablemente tu digas “Ninguno de los dos”, pensando que cualquier respuesta que digas estaría mal… pero déjame aclararte un poco el asunto primero.

Como soy un amante de la matemática discreta y las ciencias puras, hoy quiero transmitirte un concepto muy interesante apoyado en 2 principios físicos, el impulso y la reacción, que significan lo siguiente:

Reacción: Acción provocada por otra y de efectos contrarios a ella.
Impulso: Fuerza que aplicada a una cosa hace que se mueva
(Fuente: Diccionario TheFreeDictionary.com)

En el mundo hay gente que progresa y sale adelante producto de los golpes que les da la vida, y como no hay otra salida tienen que reaccionar ante esas circunstancias y logran hacerlo positivamente, como es el ejemplo de muchos emprendedores que tuve la oportunidad de conocer y entrevistar. Esto es ser una persona reactiva, y no es malo.

Pero mientras que ellos lograron sacar provecho de sus circunstancias adversas, otros no logran reaccionar lo suficientemente en contra de esa fuerza negativa, y en vez de producir fuerza positiva se terminan hundiendo más y más en sus problemas. Otros aprovechan las circunstancias negativas para justificar su falta de éxito, o en otras palabras, su gran fracaso.

Ahora bien, mientras que hay gente que logra resultados bajo reacción o presión, hay otros que logran resultados bajo su propio impulso. Las personas impulsivas dicen los sociólogos suelen ser personas que no miden mucho las consecuencias de sus actos, no reconocen el peligro, y eso les permite moverse con más libertad pero les trae consecuencias.

Yo reconozco haber sido siempre impulsivo, con un cierto grado de responsabilidad pero impulsivo al fin. Muchas decisiones que tomé en mi vida y muchos resultados que logré en mi vida (tanto buena como mala) fueron producto de mi impulso. Siempre y desde pequeño tuve mucha energía, siempre lleno de proyectos y con una curiosidad prácticamente insoportable.

El punto es que esa energía bien canalizada puede llevarnos a poder romper cada barrera que el mundo o la lógica nos presente. Hay riesgos, siempre los hay, pero las personas que miden el esfuerzo en base al riesgo, son los que menos cosechan, son los que van detrás de otros que ya lo intentaron, son los que ganan el segundo o tercer lugar tal vez, pero no los primeros ni mucho menos los mejores.

Dejarte llevar por tu impulso puede llevarte a explotar tu máximo potencial, y mucho más aun si tienes la confirmación de que Dios te acompaña. Hoy tengo la oportunidad de hablarles a muchos jóvenes líderes, y dos de mis mensajes más importantes es que NO pierdan el tiempo, y que aprendan a meterse en problemas.

Cuando uno elije emprender un nuevo camino o proyecto sin pensar tanto en las consecuencias negativas o los problemas en los que se meterá, logra pensar en grande, y al pensar en grande uno ve los problemas pequeños… Cuando tienes el mindset o esquema mental correcto, estás más propenso a encontrar soluciones mas rápido para esos problemas.

En mi camino como emprendedor y empresario sufrí hambre, frio, soledad, cansancio, vergüenza y muchas otras cosas más, cosas que hoy las miro como aguas que pasaron y me rio de ellas, pero en su momento dolieron y mucho, sin embargo, el hecho de haber tenido tanta energía y tanta convicción me permitió adaptarme a las situaciones para poder aprender a atacar los problemas que surgían con éxito.

Como suelo decir, “Si alguien pudo, quiere decir que se puede. Si otro pudo, yo también puedo, solo queda descubrir cómo lograrlo”.
Hoy quiero invitarte a que dejes de ser reactivo esperando que las situaciones te pasen por encima para poder ejecutar el cambio, y que en cambio te vuelvas un poco mas impulsivo para poder aprender a echar las redes al agua, o a sacar el pie del bote como Pedro, sin tanto discutir si la lógica o la experiencia aprueban o no tu decisión.

“Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies”. Josué 1:3 (NVI)

Anímate a liberar tu potencial impulsivamente, a dejar que esa energía te lleve a nuevas fronteras, con responsabilidad pero con confianza en ti mismo y en aquel que te dio tu visión.

BENDICIONES

miércoles, 1 de octubre de 2014

JEREMIAS, SOLO, UNA MISION, UNA ESPERANZA

 
Jeremías 1:1-19

En el libro de Jeremías encontramos que Judá estaba rodeado de Asiria, Egipto y Babilonia. Dios llama a Jeremías a una tarea muy dolorosa. Confirmarle a su propio pueblo que sería castigado, que sería derrotado, invadido y llevado prisionero a tierras lejanas. La destrucción y la humillación estaban sentenciadas.

Veamos 4 puntos que nos ayudan a entender a Jeremías y nos llevan a aprender qué tiene que ver con nosotros y nuestra vida.

1. Dios lo escogió.
Desde antes de nacer v 5
Jeremías proviene de una tierra de la tribu de Benjamín, Hijo de Jilquías. Aun sin importar esos elementos externos Dios se fija en él, pone sus ojos en él y a una temprana edad se revela personalmente.

¿Cómo ha sido en nuestro caso?
Dios nos ha permitido conocerle, nos ha escogido, ha puesto su mirada en nosotros aun siendo pecadores y nos ha dado la oportunidad de conocer su magnificencia y su gracia. Nos ha permitido llegar hasta los pies de la cruz y reconocer en Cristo a nuestro salvador y Señor.

2. Dios lo apartó.
Para que fuera profeta entre las naciones v 5, 6

Jeremías estaba en un contexto muy complicado. Mientras muchos que se decían profetas proclamaban un mensaje de “Paz” el cual era política y socialmente conveniente, pero que no provenía de Dios. Jeremías fue seleccionado por Dios para llevar un mensaje autentico de parte del Señor, para decir y anunciar la verdad. Llamaba al arrepentimiento de su pueblo, aunque ya estaba dictado el castigo, Dios les daba instrucciones específicas a través de Jeremías. Pero ni su familia, ni el rey ni nadie de su propia nación lo escucharon. A pesar de las consecuencias Jeremías decía lo que Dios le ordenaba.

¿Cómo ha sido en nuestra vida?
Dios nos permite conocer la verdad, Su verdad… y aún en medio de las muchas voces que rodean este mundo, podemos escuchar su voz y saber que solamente Él tiene palabras de Vida Eterna. Dios nos aparta, al permitirnos reconocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador nos selecciona, nos hace nueva creación, nos hace sus hijos. Ahora somos nación santa, pueblo apartado, real sacerdocio, pertenecemos a Dios.

1 Pedro 2:9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Nuestra vida puede estar llena de opciones, tenemos libertad para tomar decisiones. Pero somos hijos de Dios, Él es nuestro Señor y Salvador, fuimos rescatados, comprados con la sangre de Cristo. Ahora somos apartados para Él.


3. Dios le dio una misión que cumplir
Jeremías va a decir lo que Él le mandaba a decir. Le da autoridad. V 5, 7, 10, 17, 18

Jeremías tiene que responder a Dios y lo primero que dice es “Soy muy joven, y no sé hablar”. Pero definitivamente no era por los méritos o habilidades que Jeremías tenía que esa tarea se iba a cumplir. Era porque así lo decidió Dios. Él le da el mensaje, pone Sus palabras en la boca de Jeremías, lo lleva a dónde Él decide y lo capacita para esa misión.

¿Cómo es con nosotros?
Al ser apartados por Dios, al ser sus hijos, tenemos una tarea asignada: ser embajadores de Cristo, llevar el ministerio de la reconciliación, hacer discípulos de Jesús, enseñarles todo lo que Él nos ha enseñado. Este llamado, esta tarea, esta misión es para todos. Tú y yo hemos sido asignados. Recibimos la asignación.

2 Cor 5: 20 Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.

Suele pasar que creemos que la tarea es para algunos, que es un llamado especial de algunos creyentes, que debemos tener un don o una habilidad especial. Por lo general asignamos a los evangelistas o a los misioneros. Pero hace poco alguien hizo la pregunta: "Si solo unos pocos son misioneros, entonces... ¿los demás qué somos?"

4. Dios le da una garantía, una certeza, una esperanza.
Él va a estar a su lado. V 8, 19

Jeremías le presenta honestamente a Dios su temor. El Señor lo sabe, Él conoce perfectamente a Jeremías. Dios lo afirma, le entrega lo único que puede dar seguridad y firmeza al corazón humilde de Jeremías. “No te preocupes, tú prepárate y anda.” “Pelearán contra ti pero no te podrán vencer”… por qué: “Porque yo estoy contigo para librarte, para protegerte”.

Jeremías se mantuvo firme, soportó rechazo, maltrato, persecución, fue encerrado y dejado en una cisterna, una especie de calabozo profundo y maloliente. Vio a su pueblo sufrir las consecuencias de su pecado, su derrota, destierro y destrucción. Lloró y hasta casi renuncia ante el Señor por no soportar más su dolorosa tarea. El Señor puso el fuego en sus labios y en su corazón. Fue testigo de primera mano de la ira y el juicio del Señor. Así como también le permitió anunciar que había esperanza.

Jeremías 20:9 Si digo: "No me acordaré más de él,
ni hablaré más en su nombre",
entonces su palabra en mi interior
se vuelve un fuego ardiente
que me cala hasta los huesos.
He hecho todo lo posible por contenerla,
 pero ya no puedo más.

Al final de sus días se dice que fue llevado a Egipto y aunque no hay registro de su muerte, después de muchos intentos, su propio pueblo lo habría matado. Nadie le hizo caso, solo su secretario, Barúc, quien le escribía todas las cartas, rollos y libros, fue el único que se volvió a Dios por el mensaje del profeta. Técnicamente, en los parámetros netamente humanos, sería un ministerio poco efectivo este de Jeremías.

¿Cómo aplica eso ahora en nosotros?
No solamente tenemos una nueva identidad en Cristo, somos hijos de Dios, somos sus enviados, sus embajadores, tenemos carta de recomendación, un certificado inalterable que nos da poder para vencer el mal con el bien. Y si aún sentimos miedo: Jesús dijo:
“… Y les aseguro que estaré con ustedes hasta el fin del mundo.” Mat 28:20

¿Tienes miedo? ¿No sabes cómo enfrentar esos obstáculos o esos retos que aparecen en tu vida? ¿Sientes que no estás capacitado para cumplir la misión que Dios te ha encargado? ¿Eres muy joven? ¿Te sientes cansado? ¿No tienes fuerzas? ¿No sabes qué pasará mañana?

No eres el único, Jeremías y todos los que han dispuesto su corazón a obedecer a Dios, la persona que tienes a tu lado, tu y yo, todos… absolutamente todos tenemos dudas y temores. Pero eso sí, debemos fijar nuestra mente y voluntad en aquel que nos amó. Mira a la cruz, está vacía, Jesús vive, venció a la muerte… y fue por amor a ti y a mí.

AMEN