viernes, 9 de mayo de 2014

MANTENTE PREPARADO


Parece como una ventolera de arena en un desierto, se esparce por todas partes. Para hoy, un grupo de cristianos profetizaron la venida de Cristo, hace poco lo hizo otro pastor, unos discuten que ya viene mientras otros niegan que vaya a venir.

Ante tanta polémica, yo me reafirmo más en lo que ya pensaba hace años: si sabemos por los profetas y la Biblia que Cristo vendrá como ladrón en la noche, cuando menos lo pensemos... ¿Por qué tanta preocupación por el tema de fechas? ¿Acaso no sabemos que millones de personas que han podido estar hablando de este tema hoy, mañana ya no existirán? Puede ser por un accidente, muerte súbita y ya llegó el arrebatamiento. Su cuerpo en tierra, pero su alma y su espíritu donde Dios quiera enviarles.

Qué agobio tan inútil. ¿No deberíamos mejor buscar la forma de estar ya mismo, hoy, muy bien preparados, limpios con nuestras cuentas bien claras para recibirle? Hay cosas de las que se pueden dudar, pero de esta jamás: ¡Nos vamos! Cada uno cuando Dios disponga.

Hay personas que talvez no sepan leer, otras no entienden por la edad cosas muy profundas de la Biblia, pero siempre Dios nos pone a alguien con sabiduría, si le pedimos, que nos pueda aclarar o enseñar.

Pero eso es un complemento, todos lo sabemos, lo que Jesucristo espera de nosotros cuando nos llame, sea esta noche, mañana o dentro de un tiempo: un corazón arrepentido, que ame a Dios sobre todo y al prójimo. Suena repetitivo, ¡sí! pero encierra todo y es lo único que importa.

Las exhortaciones, las luchas, los estudios, lo demás serán cosas buenas para no extraviarte y para mantenerte firme en el camino a Dios. Lo único realmente importante es ponerte la mano en el pecho este día, ma
ñana, tarde o noche y poder decir y sentir verdaderamente: si viene hoy, estoy tranquilo, tengo hecho los deberes como discípulo de Cristo, aunque sólo merezca que me apruebe con una nota mínima, pero estoy seguro que paso el examen.

Cada día vivir con esta convicción, no es fácil para muchos, pero tenemos la Fe. ¿Por qué no hacerlo de verdad? Aparcar todos los problemas de la vida cada noche con una alabanza, silencio o lo que más pueda sensibilizarnos, abrir nuestro corazón y en comunión con el Padre y en el nombre de Jesús poder decir: Muchas veces te he dicho, ¡Heme aquí, úsame Señor! Hoy puedo decirte ¡Heme aquí, Señor, puedes llevarme cuando quieras, estoy dispuesto y preparado, Padre mío! Amén.

No hay que intentarlo, hay que conseguirlo. Sino, ¿para qué seguir siendo cristianos? ¿Para que nos coja despistados el día menos pensado? ¿Pensando que vendrá más adelante, y mientras cargados de ataduras y cosas, pensando que ya queda tiempo?... Cuando en verdad, el arrebatamiento puede ser mucho más pronto de lo que uno espera, pero solito, no con todo el Cuerpo de Cristo, y seguramente de forma inesperada.

Bendiciones

jueves, 8 de mayo de 2014

VENCER EL PECADO HABITUAL



EFESIOS 6:10-11

6:10 Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios,
para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
 


Satanás busca lugares en la vida del creyente donde pueda levantar una fortaleza. Una vez que la levanta, sabe que la persona justificará, defenderá y seguirá añadiendo ladrillos a esa fortaleza con un pecado a la vez.

El atractivo puede ser tan fuerte que nos hace volver al pecado habitual, incluso después de haberlo reconocido delante de Dios. Satanás susurra: "Una vez más no te hará ningún daño", y caemos de nuevo en la tentación.

Al igual que en la época medieval, cuando los ejércitos peleaban desde fortalezas en las alturas rocosas, un baluarte de pecado es por lo general el terreno para un combate. Podríamos esperar que la lucha fuera básicamente entre Dios y satanás, pero no es así. Es, más bien, una lucha que se da en nuestro espíritu: ¿Queremos que Dios destruya o no nuestro hábito?

Dejar el pecado habitual es difícil. El pecador genera satisfacción y placer al practicarlo. Pero pisándole los talones a estas emociones están el sentimiento de culpa, la vergüenza y la desesperación, que llevan a la persona a pedir ayuda.

Pero Dios no limpiará la maldad hasta que la persona se arrepienta de verdad. El verdadero arrepentimiento significa que el creyente ve la iniquidad del pecado y le da la espalda. Debemos hacer esto siempre que sea necesario una vez, cien veces, o todos los días por el resto de nuestras vidas.

El solo pensar en renunciar a un hábito pecaminoso lleva a algunas personas al borde de la desesperación. Quieren verse libres de esa fortaleza, pero la idea de resistir la tentación hace que se sientan débiles.

Le tengo una buena noticia: el poder del Espíritu Santo es suficiente para impartir poder al creyente para darle la espalda al pecado. Y eso te incluye a ti.


Bendiciones

miércoles, 7 de mayo de 2014

LA MANO DE DIOS


Una esplendorosa mañana de domingo, con el más pequeño de mis hijos, caminaba muy plácidamente a mi lado.

Al poco tiempo, los sonidos de unas palomas que estaban comiendo en la acera lo invitaron a adelantarse con la intención de alcanzar alguna de ellas.

De repente, su corretear y su alegría llego a su fin.

A unos pocos metros había un perro que le miraba fijamente. Mi hijo se detuvo abruptamente, se dio la vuelta y vino corriendo a mi lado y se aferró fuertemente a mi mano. En ese momento se sintió protegido y no tuvo temor cuando vio pasar al perro por nuestro lado sin perturbarse.

Esta historia me hace recordar sobre nuestro andar por el mundo separado de la presencia de Dios. Siempre habrá algo que atrape nuestra atención, esta situación hará que tengamos el deseo de alejarnos de El, sin pensarlo y sin darnos cuenta, El quedará detrás nuestro viendo a donde queremos llegar.

Por lo general somos ansiosos y apresurados, siempre queremos materializar aquellas ideas que nos parecen excelentes pero muchas veces a la hora de la verdad fallamos.

De pronto y sin previo aviso aparecen las consecuencias por la falta de humildad, el no aceptar consejos porque creemos que todo lo sabemos. Es entonces que comienza en nuestra vida un proceso de dolor, de frustración, problemas económicos, conflictos personales y familiares y todo tipo de problemas que puedas imaginar.

Al principio nos quedamos perplejos y parece que estamos en un callejón sin salida.

Mi consejo es que tomes el ejemplo inocente del niño, que sin pedir auxilio ante el peligro que le representaba la mirada de ese animal, corrió hacia su padre tomado su mano, porque el sintió que era el mejor lugar para estar a salvo.

Si sientes que te has alejado de la mano de Dios, es un buen momento, ya que si vuelves tu vista estará junto a ti esperando que vuelas a tomar Su mano, para llevarte por el mejor y único camino.

Si la ansiedad y el temor acechan en el umbral de tu mañana, recuerda la maravillosa promesa que Dios, nos dejó:


“Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.”
Isaías 41:10


AMEN