viernes, 29 de agosto de 2014

CADA DIA ES UN NUEVO COMIENZO

Puedes hacer que nazca algo nuevo hoy, que haya un nuevo comienzo y una nueva experiencia en tu vida.¡Anímate al desafío de Dios!

Salmos 118: 24. Este es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él.

Cada día es un nuevo comienzo. No sé cuántos días le quedan a tu año, ni cuánto falta para tu próximo cumpleaños pero lo cierto es que este día nunca más volverá a repetirse. Eso lo hace un día vital para el futuro de tus días. Hay que aprovecharlo y para eso hay que recobrar fuerza y volver a proponernos sueños y logros. También hay que renovar el compromiso y trabajar hoy de la manera más inteligente para que el mañana se presente más prometedor. Todos los días se abre una flor, nace una mascota y un cantor. Tú puedes hacer que algo nazca hoy, que haya un nuevo comienzo y una nueva experiencia. Puedes empezar una amistad o hasta si no conoces al amor de tu vida puede ser hoy el día que lo encuentres al dar vuelta a la esquina.
Alguien me dijo que los compromisos más fuertes en la vida de las personas son aquellos que se toman día tras día, una y otra vez. A cada momento estamos poniendo nuestros compromisos en juego y nuevamente tenemos que decidir si hacer lo que sabemos que es lo correcto o hacer lo contrario. Una y otra vez tendremos que acercarnos al Señor y depositar nuevamente nuestra confianza en él. Piensa en las decisiones que ya tomaste en este año sin importar si hasta ahora ya hiciste algo al respecto, revisa cada buena decisión que en este momento recuerdes y tómalas de nuevo.

Toda gran decisión es una suma de pequeñas decisiones que tomamos una y otra vez.
¿Con cuáles de mis decisiones y proyectos para este año tengo que comprometerme de nuevo?

Gracias Señor, por cada nuevo día. Gracias por la infinidad de posibilidades que cada día trae consigo. Dame fuerza para seguir cumpliendo los proyectos que me has dado.

BENDICIONES

jueves, 28 de agosto de 2014

¿EL CIELO EN LA TIERRA?

Apocalipsis 19:9. El ángel me dijo:
Escribe: “¡Dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero!”


Cuando era mas joven y escuchaba a los que dirigían las reuniones decir que el cielo sería como quedarnos cantando en la iglesia por la eternidad, me daban ganas de gritar ¡Noooooo, por favor! ¡No quiero ir al cielo! Hasta recuerdo habérselo dicho a mi mamá. Con muchas risas ella me explicó que el cielo no era una reunión en un templo. Me dijo que era mejor que la mejor fiesta de cumpleaños que se me pudiera ocurrir y que estaba lleno de muchas sorpresas que no podíamos imaginarnos cómo iba a ser. Me quedé pensando en la fiesta de cumpleaños y llegué a la conclusión de que el cielo iba a ser divertido, emocionante y, claro, lleno de comida. Hace poco escuchaba una canción de Steven Curtis Chapman que se llama: "El cielo en la tierra" y recordé esta experiencia que había quedado grabada en mi memoria. Al salir a la superficie mi ocurrencia cobró un nuevo sentido. Sí el cielo es una fiesta, en la tierra debe ser igual y así debe ser la iglesia. Pero miramos la historia y es como si se hubiera cortado la luz en medio del cumpleaños. Hemos perdido tanto de ese espíritu gozoso que Dios intentó imprimir en su pueblo. Si pensamos bien quiénes son los que van a estar en la fiesta de los cielos es fácil saber que sí queremos un cielo en la tierra debemos perdonar a quienes no se lo merecen, dar consuelo a aquellos que les hace falta y preparar comida para los que están hambrientos. Traer el cielo a la tierra es festejar según la gracia de Dios con aquellos que Dios ama. Aun Cristo comparó su reino con una fiesta de bodas (Mateo 22:2-4). Pero muchas veces la iglesia es más parecida a un velorio que a una fiesta. ¡Cambiemos! Seamos una iglesia que sepa compartir con los que no tienen, perdonar a los que no se lo merecen y busquemos más motivos y formas para festejar el amor de Dios. Algunos confunden ser espiritual con ser aburridos. Ambas cosas no tienen nada que ver. ¡Ser espiritual es estar lleno de fiesta!

¿Cómo llevar la fiesta de conocer a Dios a donde no lo conocen?
¿Cómo puedo traer el cielo a mi familia y mis amigos?

Querido Rey, gracias por la fiesta. Gracias por la promesa del cielo y porque podemos empezar a disfrutar aquí mismo de todas tus bendiciones. Lléname de gozo para que pueda ser un testimonio de que en verdad te conozco.

Amen 

miércoles, 27 de agosto de 2014

EL CAMALEON

Santiago 4:4-5.
 ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros?

El camaleón tiene la capacidad de mimetizarse. Esta facultad le permite al animal cambiar de color y confundirse con la vegetación que lo rodea. Poniéndose del color de las hojas y las plantas dónde vive, evita que otros animales e insectos molesten e interrumpan su intimidad.

Muchos adolescentes cristianos parecen tener la capacidad de mimetizarse como el camaleón según donde se encuentren. Si están en la iglesia, son cristianos almidonados de aquellos que dicen: "El celo de Jehová me consume", cantándole al Señor con cara de telenovela. Si están fuera de la vista de otros cristianos son playboys y mujeres fatales.

Al principio esta costumbre parece divertida. Quedas bien con todo el mundo y no tienes problemas ni en casa ni en la escuela. Pero tarde o temprano todo sale a la luz. Dice la Biblia: "No hay nada oculto que no haya de ser manifestado" y es totalmente cierto. Así me pasó a mí y varias veces pasé de ser un héroe a un hazmerreír en un solo "abrir y cerrar de ojos". Mimetizarnos con el mundo es crear una amistad con todas las cosas que están contrarias al plan de Dios para nuestras vidas. Es que no se puede notar que somos cristianos si hablamos, nos relacionamos, vestimos y hacemos todas las cosas que hacen los que no son de Cristo. Y no estoy hablando de que debemos ser unos marcianos porque vivimos en este mundo. Pero nuestros valores deben ser diferentes y eso debe impactar nuestras costumbres.

Un día encontré en mi Biblia los versículos de Santiago y fue como si el apóstol hubiera imaginado mi cara y me los hubiese escrito exactamente a mí: "Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes" Santiago 4:8. Cuando me mostré seguro de mis creencias frente a mis amigos no cristianos es cierto que primero hubo algunas burlas pero pronto ellos mismos me aceptaron con más respeto. Después de todo yo era lo suficientemente valiente como para ser diferente.

¿Te estás mimetizando dónde quiera que estés? Vamos, no seas camaleón.

¿Qué es mimetizarse?
¿Con quién tengo una mejor amistad: Dios o el mundo?


Querido Dios, quiero acercarme a ti. El mundo no es más que un montón de intereses cruzados, pero tú me amas de verdad. Necesito mayor fuerza para no mimetizarme y ser lo suficientemente valiente para ser diferente. Quiero que se note que tengo tus valores dentro de mí.

BENDICIONES